6 de marzo de 2026

BOG25: el arte que transformó a Bogotá y movilizó a más de tres millones de personas

BALANCE BOG25 - Foto de Andrés Piscov

Bogotá acaba de vivir uno de los capítulos más vibrantes de su historia cultural. Entre el 20 de septiembre y el 9 de noviembre, la Bienal Internacional de Arte y Ciudad —BOG25— convirtió las calles, los parques y los espacios públicos de la capital en un gigantesco museo a cielo abierto. Con más de tres millones de asistentes, el evento no solo rompió récords de participación, sino que reavivó el orgullo de los bogotanos por su ciudad y consolidó a Bogotá como epicentro internacional del arte contemporáneo.


Una bienal que hizo historia

Organizada por la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte (SCRD) y la Alcaldía de Bogotá, BOG25 se convirtió en la bienal más grande que haya tenido el país: siete semanas de programación, más de 250 artistas de 12 países y 28 sedes entre espacios expositivos y escenarios públicos.

El alcalde Carlos Fernando Galán destacó la magnitud del evento y su capacidad de conectar a los ciudadanos con el arte:

“Más de tres millones de personas se conectaron de alguna forma con la Bienal. Todo esto nos impulsa a seguir trabajando con la mira puesta en BOG27, para democratizar el acceso al arte y posicionar a Bogotá como un referente cultural internacional.”

Por su parte, Santiago Trujillo Escobar, secretario de Cultura, resaltó que BOG25 fue “un gran acto de amor por Bogotá”, una experiencia que cambió la manera en que los habitantes se miran entre sí y reconocen la belleza de su entorno.


Arte para todos: inclusión, diversidad y participación ciudadana

Más allá de su impacto artístico, BOG25 fue también una plataforma social y participativa. Personas en situación de discapacidad, exhabitantes de calle, miembros de la comunidad LGBTIQ+, adultos mayores y niños participaron en procesos de cocreación artística y mediación cultural.

La accesibilidad y la diversidad fueron ejes centrales. Desde la emblemática Plaza La Santamaría, que recibió 46.000 personas en la inauguración con el espectáculo inmersivo La casa común, hasta las 137 intervenciones urbanas que embellecerán 8 portales y 37 estaciones de TransMilenio, la Bienal demostró que el arte puede ser parte del día a día de millones de ciudadanos.


Obras que marcaron a la ciudad

Algunas piezas se convirtieron en verdaderos íconos del evento. La casa en el aire, del argentino Leandro Erlich, suspendió una vivienda a seis metros de altura en el Parque Lourdes y se volvió símbolo del sueño bogotano de hogar y esperanza. Su impacto fue tal que el artista decidió cambiarle el nombre en homenaje a la canción de Rafael Escalona y al cariño del público.

También dejaron huella obras como Dándole peso a unos besos, de Iván Argote, instalada en la Plazoleta del Rosario; Semilla, de Vanessa Sandoval; Cuna de humedales, de Leonel Vásquez; Arañas del paraíso, de María Fernanda Cardoso; o Standard Flag, del irlandés John Gerrard, presentada en el Palacio de San Francisco.

El legado artístico de la Bienal será duradero: la restauración de Auras Anónimas de Beatriz González, el monumento Umbral de Carlos Castro Arias en homenaje al personal de salud, y Archivo desmantelado del mexicano Jorge Méndez Blake en el Archivo de Bogotá, son solo algunas de las obras que quedarán como testimonio del evento.


Una ciudad que se reencuentra consigo misma

BOG25 no solo llenó plazas y museos, también cambió la percepción colectiva. Según encuestas realizadas durante el evento, el 94,3 % de los asistentes afirmó sentirse más orgulloso de la oferta cultural de Bogotá. El arte se convirtió en un puente para el diálogo, la esperanza y la reflexión sobre temas como la felicidad, el bienestar y el sentido de comunidad.

El curador José Roca lo resume así:

“Las bienales son puntos de encuentro: para los locales, una oportunidad de ver lo que ocurre en el mundo; y para los visitantes, una ventana al arte bogotano. Cuando hay eventos de calidad y una curaduría incluyente, el arte se vuelve verdaderamente accesible.”


Bogotá, ciudad bienal

Con una curaduría plural encabezada por María Wills, Jaime Cerón y Elkin Rubiano, y la participación de curadores independientes como Julián Camilo Serna, BOG25 abrió el debate sobre el papel del arte en la vida urbana. La Bienal no solo mostró obras, sino que invitó a pensar la ciudad como una galería viva, cambiante y llena de historias.

El resultado: una Bogotá más conectada, más orgullosa y más visible en el mapa cultural del mundo.
Y como anunció su alcalde, esto apenas comienza: en 2027, la capital volverá a vibrar con una nueva edición que promete llevar el arte aún más lejos.


BOG25 no fue solo una exposición; fue una conversación colectiva, una declaración de amor y un recordatorio de que el arte puede cambiar la forma en que una ciudad se mira, se siente y se imagina.