5 de marzo de 2026

¡El Palacio del Colesterol se queda! La nueva cara del sabor futbolero en Bogotá

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El Estadio Nemesio Camacho El Campín no es solo el templo del fútbol bogotano; es también el hogar de una tradición que ha alimentado a generaciones de hinchas: El Palacio del Colesterol. Ante los rumores sobre su desaparición por las nuevas obras en el sector, hay noticias que celebran la tradición: el Palacio no se va, se transforma para ser parte del complejo de entretenimiento más importante de la región.


Una tradición que evoluciona

Durante décadas, este icónico punto gastronómico ha sido el epicentro de la comida típica y el punto de encuentro obligado antes de cada partido. Ahora, de la mano de la concesionaria Sencia, esta herencia se integra a un ambicioso proyecto de modernización que busca garantizar su permanencia bajo estándares de sostenibilidad y ordenamiento.

«No nos vamos, vamos a cambiar para mejorar. Tenemos mucha expectativa: esperamos que este cambio nos traiga prosperidad y nos permita seguir estando para nuestros clientes», afirma Jenny Uribe, representante de la tercera generación de fundadores del Palacio.

¿Qué pasará durante la construcción del nuevo estadio?

Para tranquilidad de los comensales y trabajadores, el proceso ha sido planeado paso a paso:

  • Inicio de obras: En febrero de 2026 comenzará el cerramiento del predio, con miras a iniciar la construcción del nuevo estadio en marzo.
  • Ubicación transitoria: Mientras avanzan las obras, la Asociación Palacio del Colesterol contará con unidades móviles en la zona nororiental del estadio actual.
  • Formalización y apoyo: Sencia ha liderado 12 mesas de trabajo para asesorar a los comerciantes en temas legales, de salud y facturación electrónica, asegurando que su transición a la modernidad sea exitosa.

El Palacio 365: Sabor todos los días

El objetivo final es que el Palacio del Colesterol deje de ser solo un evento de «día de partido». El nuevo proyecto incluye una zona gastronómica diseñada para operar los 365 días del año. Esto permitirá que la comida típica colombiana se mantenga viva en un entorno moderno, regulado y capaz de atraer a nuevas audiencias.

Esta transformación demuestra que el progreso de Bogotá no tiene por qué borrar su identidad. Como señala Édgar Cardona, vicepresidente de Sencia: «Sabemos el valor de la historia y de la tradición cultural de este espacio… por eso seguirán siendo parte de la zona en este proyecto».