6 de marzo de 2026

Samsung apuesta por el reciclaje tecnológico: hacia una industria más sostenible

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La industria tecnológica está frente a un reto enorme: innovar sin seguir aumentando su huella ambiental. Y en medio de este desafío, Samsung ha decidido dar un paso firme hacia el futuro con un modelo de reciclaje que podría cambiar las reglas del juego.

La multinacional presentó un sistema pionero que busca recuperar materiales críticos —como el cobalto— de dispositivos en desuso para reincorporarlos en la fabricación de nuevas baterías. La idea es clara: transformar los residuos electrónicos en el punto de partida de un ciclo productivo verdaderamente circular.

Cobalto: el corazón de las baterías que no se agota

El cobalto es uno de los metales más estratégicos en la producción de baterías de iones de litio, esenciales para smartphones, portátiles y una gran parte de los dispositivos modernos. El problema es que su extracción suele estar rodeada de altos costos ambientales y sociales.

La propuesta de Samsung cambia la ecuación: gracias a un proceso técnico avanzado, logra reciclar el cobalto indefinidamente sin que pierda calidad. En otras palabras, una batería fabricada con cobalto reciclado funciona exactamente igual que una hecha con cobalto recién extraído de una mina.

Así funciona la cadena circular

Todo comienza con la recolección de dispositivos electrónicos en desuso mediante programas de devolución y reciclaje. Las baterías se desmontan, descargan y procesan hasta convertirse en una “masa negra”, compuesta por metales como litio, níquel y, por supuesto, cobalto.

Esa masa se somete a un refinado que permite recuperar más del 90% del cobalto, el cual se reutiliza en la producción de materiales catódicos para nuevas baterías. Este sistema ya está en marcha en Vietnam, un país donde antes no existía infraestructura de reciclaje para este tipo de procesos.

Más allá de las baterías

Samsung no quiere detenerse ahí. El plan es expandir el modelo hacia otros materiales como el litio y los plásticos técnicos provenientes de procesos industriales, con el fin de construir una economía circular robusta en todas sus líneas de producción.

Este proyecto no solo reduce la dependencia de materias primas finitas, sino que también envía un mensaje claro: la circularidad no es una utopía, sino una estrategia viable para la industria tecnológica global.

Tecnología y sostenibilidad, de la mano

En un mundo cada vez más digitalizado, la pregunta no es si necesitamos innovación, sino cómo hacerla sostenible. Con esta iniciativa, Samsung marca un precedente que podría inspirar a toda la industria: demostrar que progreso y responsabilidad ambiental no son caminos separados, sino rutas que pueden avanzar en paralelo.