6 de marzo de 2026

KIO Data Centers y su nueva jugada en Colombia: más que infraestructura, una apuesta por el futuro digital

data centers breb

En un momento donde la tecnología ya no es solo un soporte, sino el corazón mismo de muchas industrias, KIO Data Centers vuelve a dar un paso importante en Colombia. Con la entrada en funcionamiento de Bre-B —un sistema interoperable que conecta y potencia la infraestructura existente— la compañía no solo amplía su presencia, sino que deja claro que su visión va mucho más allá de los metros cuadrados y los servidores.

Desde que aterrizó en el país en marzo de 2023, con el lanzamiento del campus KIO BOG1 en la Zona Franca de Bogotá, KIO ha mostrado una evolución constante. Lo que comenzó con dos salas de datos Tier III, hoy es parte de una estrategia mucho más ambiciosa: hacer de Colombia un nodo digital clave en su red regional.

“Este tipo de centros de datos son fundamentales para construir una infraestructura robusta y alineada con las exigencias actuales de seguridad, eficiencia y escalabilidad”, explica Luis Fernando Rumbos, Managing Director de KIO Colombia. “Y no se trata solo de cables y máquinas, sino de conectar a personas, empresas y servicios con agilidad y confianza”.

Tecnología que respira sostenibilidad

Uno de los pilares que más llaman la atención de KIO es su compromiso con el medio ambiente. En un sector donde el consumo energético es enorme —y muchas veces invisible para el usuario final— la compañía apuesta fuerte por una operación limpia. Hoy, alrededor del 90% de la energía que utiliza proviene de fuentes sostenibles. Y eso no es solo un número bonito: representa una ventaja real para empresas que quieren crecer sin dejar de lado su responsabilidad ambiental.

Además, KIO ofrece algo que no todas las infraestructuras pueden prometer: conectividad carrier-neutral. Esto significa que sus clientes no están atados a un solo proveedor de red, lo que les permite mayor flexibilidad y control. Desde bancos que manejan millones de transacciones al día, hasta plataformas de streaming o empresas de e-commerce, todos encuentran en KIO un espacio preparado para crecer con ellos, sin fricciones ni límites forzados.

Una inversión con visión de largo plazo

Pero claro, detrás de esta expansión no hay solo buenas intenciones. Desde que fue adquirida por el fondo internacional I Squared Capital, KIO ha recibido una inversión que supera los 400 millones de dólares. Esa cifra ha permitido no solo expandir su infraestructura, sino también acelerar el despliegue de soluciones pensadas para las necesidades específicas del mercado latinoamericano.

Hoy, la compañía opera más de 15 campus en países como México, Colombia, Guatemala y República Dominicana, y cada uno cumple un rol estratégico en una red que busca ser tan ágil como confiable. En el caso de Colombia, el hecho de estar en Zona Franca le da además una ventaja competitiva interesante: beneficios fiscales, conectividad estratégica y cercanía con actores clave del ecosistema digital.

Camino a Andicom 2025: tejiendo alianzas que importan

Y como parte de esta ruta de crecimiento, KIO tiene la mira puesta en Andicom 2025. Este evento, uno de los más importantes del sector tech en la región, será una oportunidad para mostrar músculo, sí, pero también para conectar con integradores, empresas y potenciales aliados que comparten una visión común: transformar la forma en que gestionamos y protegemos nuestros datos.

“Nos interesa mucho conversar con los integradores, pero también con clientes directos como la banca, que está en plena etapa de fortalecimiento de su infraestructura digital”, cuenta Rumbos. “Sabemos que tenemos mucho que aportar, y Andicom es el escenario perfecto para hacerlo”.

KIO Data Centers no solo está construyendo centros de datos. Está trazando rutas, diseñando infraestructuras que no se ven pero que hacen que todo funcione: las compras en línea, las transacciones bancarias, los servicios en la nube, las plataformas educativas y de salud. Su crecimiento en Colombia es más que una expansión técnica; es una declaración de confianza en el potencial digital del país y de la región.