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Bre-B en Colombia: Cómo los pagos multirriel y la IA transforman el ecosistema fintech

Por Nicolás Schiller
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El ecosistema financiero en América Latina atraviesa un momento clave. Con la llegada de Bre-B, Colombia da un salto decisivo hacia una infraestructura de pagos moderna y abierta. Al igual que ocurrió con el fenómeno de PIX en Brasil, el impacto de este sistema no se limitará a la inmediatez en las transferencias entre personas (P2P), sino que sentará las bases para transformar las dinámicas entre comercios, bancos, fintechs y usuarios finales.

Analizamos cómo esta innovación abre paso a una era multirriel y de qué manera la tecnología y la inteligencia artificial serán claves para su adopción.

Más allá de la inmediatez: el verdadero impacto de Bre-B

Si bien la velocidad de transferencia es un beneficio evidente, la verdadera disrupción de Bre-B radica en su capacidad de habilitar un entorno abierto e interoperable.

Colombia avanza de manera progresiva hacia la integración de pagos instantáneos en el comercio físico, el comercio electrónico, servicios de suscripción o pagos recurrentes y nuevas experiencias digitales. El objetivo va más allá de sustituir métodos tradicionales: se busca ampliar el abanico de posibilidades disponibles para el usuario en cada transacción.

Como destaca Walter Campos, General Manager LATAM de Yuno:

“La conversación ya no es si un método de pago reemplazará a otro. El futuro será multirriel: tarjetas, pagos cuenta a cuenta, billeteras digitales y otros métodos convivirán para responder a las diferentes necesidades de los consumidores y comercios”.

El reto de la complejidad multirriel para las empresas

La proliferación de opciones de pago aporta ventajas al consumidor, pero genera un reto operativo significativo para las empresas. Gestionar diferentes preferencias de usuario, conectarse con múltiples proveedores, cumplir diversas regulaciones y adoptar nuevas herramientas incrementa los costos y la fricción técnica.

En este contexto, aceptar pagos ya no es el único desafío; la prioridad estratégica pasa a ser la administración eficiente de ese ecosistema múltiple.

Aquí es donde entran en juego las plataformas de orquestación de pagos. Esta infraestructura centralizada permite a comercios y entidades financieras:

  • Integrar múltiples métodos de pago desde una sola API o conexión.
  • Reducir la complejidad operativa al evitar integraciones técnicas aisladas por cada nuevo riel.
  • Optimizar las tasas de aprobación y agilizar los flujos transaccionales.

Inteligencia Artificial: decisiones transaccionales en tiempo real

Junto a la infraestructura interoperable, la Inteligencia Artificial (IA) se consolida como el motor que optimiza cada punto de contacto en el flujo de pagos.

La IA permite procesar y analizar millones de transacciones en tiempo real para:

  1. Optimizar el enrutamiento: Dirigir cada pago por la ruta más eficiente y con mayor probabilidad de éxito.
  2. Detección inteligente de fraude: Analizar anomalías y patrones sospechosos sin bloquear transacciones legítimas.
  3. Recuperación de transacciones: Reintentar y rescatar de manera automática pagos inicialmente rechazados por problemas de conexión o errores en los rieles.
  4. Mejora en la conversión: Reducir la fricción para que el usuario final complete su compra sin fallas.

“La inteligencia artificial está permitiendo tomar decisiones en tiempo real sobre millones de transacciones. Esto ayuda a reducir la fricción, aumentar la conversión y ofrecer experiencias de pago mucho más inteligentes”, añade Campos.

Un mercado donde la agilidad marca la diferencia

El despliegue de Bre-B abre una ventana de oportunidad para acelerar la innovación financiera en Colombia. En un mercado cada vez más dinámico, la diferenciación competitiva para bancos, comercios y fintechs no dependerá de adoptar una solución aislada, sino de su capacidad para:

  • Incorporar rápidamente nuevos métodos de pago a su infraestructura.
  • Apalancarse en el análisis de datos para entender el comportamiento de sus clientes.
  • Responder con flexibilidad a los cambios del mercado y ofrecer experiencias personalizadas y simples.

La evolución hacia un ecosistema de pagos centrado en el usuario ya está en marcha, y la combinación de interoperabilidad, orquestación e inteligencia artificial será la clave para liderar esta nueva etapa.

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