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Animación en Colombia: Auge de la industria, retos y el festival ANIBIA

Por Nicolás Schiller
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La animación nacional ha dejado de ser un formato exclusivo para los más pequeños del hogar. Hoy en día, universos sonoros, personajes fantásticos y relatos profundos combinan la imaginación con la memoria, la crítica social y las vivencias cotidianas para explorar las complejidades y realidades del país desde perspectivas muy diversas.

Un crecimiento sostenido con cifras alentadoras

El sector atraviesa un momento clave de expansión. Según el Atlas Animación Colombia 2026, publicado por ProColombia en conjunto con Asifa Colombia y Gema, existen unas 5.965 empresas identificadas en el territorio nacional.

  • El 95 % de estas empresas son microempresas, operando principalmente desde ciudades como Bogotá, Medellín y Cali.
  • El talento humano está altamente cualificado: más del 70 % de los profesionales cuenta con formación universitaria o de posgrado.
  • En el plano internacional, las exportaciones del sector llegaron a los USD 3,9 millones, experimentando un crecimiento del 3 %.

A pesar de este panorama positivo y de contar con cerca de 80 cortometrajes y 18 películas, el crecimiento es catalogado por los expertos como lento pero sostenido. La gran pregunta que surge es: ¿por qué cuesta tanto que las historias locales encuentren espectadores?

Historias que retratan nuestra identidad sin filtros

Lejos de una fórmula única, la animación colombiana se atreve a tocar fibras sensibles. Obras como el documental animado o la animación experimental permiten abordar temas complejos como el conflicto, la muerte, las infancias, el medioambiente, las desigualdades sociales y las relaciones familiares sin recurrir necesariamente a imágenes explícitas.

Dos grandes ejemplos de esta pluralidad creativa son:

  • ‘Mukira’: Una película infantil que aborda de manera reflexiva los prejuicios, el perdón y la reconciliación.
  • ‘Desechable’: Una producción de ciencia ficción distópica enfocada en las tensiones sociales y realidades del país.

El gran reto: Formar públicos locales y mirar hacia Annecy 2027

El cuello de botella de la industria ya no es la falta de capacidad técnica o de talento para producir, sino la circulación y el consumo local. Como señala el profesor Diego Felipe Ríos Arce, de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Jorge Tadeo Lozano (UTadeo): “Ya hay gente que hace animación, eso está muy bien, pero ahora también necesitamos gente que la vea”.

Para contrarrestar esta brecha, los festivales juegan un papel protagónico al conectar al público con producciones que raramente pisan las salas comerciales. Además, el sector se prepara para un hito histórico: Colombia será el país invitado de honor en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy y su mercado MIFA en 2027.

ANIBIA: Espacio de encuentro y celebración

En sintonía con este impulso, el festival internacional ANIBIA —liderado por el programa de Realización en Animación de la UTadeo— regresa con una agenda recargada de muestras universitarias, nacionales e internacionales, además de dar inicio a la celebración de los diez años de este programa académico. En esta edición, el festival se une a EUREKA para analizar el rol fundamental del sonido en el formato audiovisual bajo el lema ‘Las Orejas No Tienen Párpados’.

La invitación queda abierta a dejar los prejuicios a un lado y redescubrir una industria que demuestra que, a través de la animación, también podemos contar quiénes somos, qué nos preocupa y cómo imaginamos nuestro futuro.

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