Black Friday y Cyber Monday en Colombia: cómo evitar fraudes y tiendas falsas
El comercio electrónico en Colombia vive una etapa de expansión sin precedentes. De acuerdo con cifras de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), las ventas por internet alcanzaron los $41,81 billones durante el segundo trimestre de 2026, lo que representa un incremento del 20,5% en comparación con el mismo período de 2025. En volumen de operaciones, el país registró 223,87 millones de transacciones, un alza interanual del 31,1%.
Este auge digital coincide con la llegada de jornadas masivas de descuentos como Black Friday y Cyber Monday. Sin embargo, la alta concentración de compradores en entornos digitales intensifica los riesgos de ciberseguridad, particularmente los ataques de ingeniería social, la suplantación de identidad y el robo de credenciales bancarias.
El punto crítico: el momento de la transacción
El riesgo financiero no es hipotético. Según el informe True Cost of Fraud 2026 de LexisNexis Risk Solutions, el 43% de las pérdidas por fraude en las organizaciones colombianas se concentran exactamente en el instante en que se ejecuta la transacción.
Simbad Ceballos, CEO de OlimpIA —compañía especializada en confianza digital e identidad digital del Grupo Colpatria—, subraya que los ciberdelincuentes perfeccionan sus tácticas para imitar marcas de alta reputación:
“Una de las principales amenazas durante esta época es que los consumidores pueden terminar comprando en páginas que parecen legítimas, pero que han sido creadas para capturar su información. Los ciberdelincuentes utilizan la imagen de marcas reconocidas, promociones atractivas y mensajes que generan urgencia. Por eso, antes de realizar cualquier pago, es fundamental comprobar que el comercio y sus canales de atención sean auténticos”.
Cómo operan las trampas digitales más comunes
Las modalidades de ataque más frecuentes durante estas temporadas aprovechan la urgencia y los descuidos de los usuarios:
- Clonación de tiendas online: Portales fraudulentos que copian con exactitud logotipos, catálogos, fotos de producto y pasarelas de pago de establecimientos oficiales. Se difunden principalmente mediante anuncios pautados en redes sociales o mensajes directos para capturar datos de tarjetas y desviar transferencias.
- Mensajes de suplantación logística y operativa: Falsas notificaciones de entrega de paquetes, avisos urgentes sobre supuestos fallos en una compra o enlaces con “ofertas exclusivas” diseñados para redirigir a formularios que recolectan contraseñas e información financiera.
5 recomendaciones esenciales para blindar tus compras online
Para reducir la exposición al fraude en las jornadas de descuentos, OlimpIA aconseja seguir estas pautas prácticas:
- Verificar la autenticidad del comercio: Escribir directamente la dirección web en el navegador, revisar la URL con atención y validar los canales de soporte antes de ingresar datos.
- Desconfiar del sentido de urgencia: Comparar precios en diferentes fuentes y desestimar ofertas que exijan pagos inmediatos o que provengan de perfiles sociales sin respaldo.
- Proteger credenciales y factores de autenticación: No entregar claves, códigos OTP (de un solo uso) ni información bancaria a través de llamadas, mensajes de texto o formularios no autenticados.
- Usar pasarelas y métodos de pago seguros: Elegir plataformas reconocidas, activar alertas de movimientos bancarios en tiempo real y corroborar el destinatario y el monto antes de autorizar cualquier cargo.
- Comprar en redes y terminales de confianza: Evitar realizar compras conectado a redes Wi-Fi públicas o desde dispositivos compartidos, asegurándose de mantener actualizados el sistema operativo, el navegador y las aplicaciones.
La responsabilidad compartida: biometría y prevención en los comercios
La ciberseguridad en el comercio electrónico no recae únicamente en la cautela del comprador. Como puntualiza Ceballos, las plataformas y comercios deben implementar controles robustos capaces de detectar patrones de comportamiento anómalo y validar la identidad en los momentos críticos del flujo de compra.
La integración de tecnologías como la validación biométrica en los puntos de pago permite a las empresas autenticar al usuario real, minimizando de raíz los intentos de suplantación y garantizando transacciones digitales transparentes y seguras para ambas partes.
